Por qué te sangran las encías al cepillarte (y cuándo preocuparte)
El sangrado de encías no es normal, aunque sea leve y ocasional. Te contamos las causas más habituales y cuándo conviene acudir al dentista.
Por el equipo de Noguera Clínica Dental
Es habitual que un paciente nos diga en consulta "me sangran un poco las encías al cepillarme, pero no me duele, así que no le he dado importancia". Es uno de los mitos más extendidos en salud bucodental: el sangrado de encías, aunque sea mínimo, nunca es normal. Es el primer signo de gingivitis, una inflamación de la encía provocada por la acumulación de placa bacteriana en el margen gingival y entre los dientes.
La buena noticia es que la gingivitis es completamente reversible. Con una limpieza profesional que elimine el sarro acumulado y una mejora en la técnica de cepillado e higiene interdental (cepillo, seda o cepillos interproximales, según el caso), las encías vuelven a su color y firmeza normales en cuestión de una o dos semanas. El problema aparece cuando este sangrado se ignora durante meses o años: la inflamación puede progresar a periodontitis, una enfermedad que destruye el hueso y los tejidos que sostienen el diente de forma irreversible, y que es la primera causa de pérdida dental en adultos.
Hay otros factores que pueden intensificar el sangrado de encías sin que sea el origen del problema: el embarazo (por cambios hormonales que aumentan la sensibilidad gingival), determinados medicamentos anticoagulantes, el tabaco (que paradójicamente puede enmascarar el sangrado al reducir el riego sanguíneo de la encía, retrasando el diagnóstico) o el estrés, que se ha relacionado con un peor control de la placa bacteriana.
Como norma general, si el sangrado persiste más de dos semanas a pesar de una higiene correcta, si notas las encías retraídas, movilidad en algún diente o mal aliento persistente, es momento de pedir cita. Una revisión periodontal a tiempo es mucho más sencilla, económica y menos invasiva que tratar una periodontitis ya establecida.
